Donan tablets  a moribundos en italia  para que   se  despidan de sus  seres  queridos.

Con más de 4.000 muertes registradas, este país europeo se convirtió en el lugar con mayor número de personas fallecidas a causa del covid-19 en el mundo, superando a China.

A pesar de las diversas medidas implementadas —como cuarentena obligatoria a nivel nacional, el cierre de bares y restaurantes, y la prohibición de reuniones públicas—, los italianos no han logrado superar la dramática crisis sanitaria, por la propagación del virus.

La escasez de profesionales de la salud, de ventiladores mecánicos, mascarillas y otras indumentarias, claves para combatir la pandemia, ha hecho que el sistema sanitario de este país se vea prácticamente colapsado.

En medio de este desolador panorama, hay quienes viven una situación especialmente dramática: los pacientes mayores de edad que, tras contraer la enfermedad, están internados en los hospitales con pocas posibilidades de sobrevivir y completamente solos.

Al estar aislados, no es mucha la información, de lo que realmente está pasando dentro de los hospitales.

Sin embargo, una entrevista reciente a la doctora Francesca Cortellaro, del hospital San Carlo Borromeo en Milán, reveló algo de la pesadilla que viven los enfermos de covid-19.

«¿Sabes qué es lo más dramático? Ver a los pacientes morir solos, escucharlos mientras te ruegan, que les digas adiós a sus hijos y nietos», dijo al periódico italiano Il Giornale.

La doctora, además, contó que una mujer mayor le había pedido ver a su nieta.

Entonces, Cortellaro sacó su teléfono y la llamó por video.

“Se despidieron.

Poco después, ella se fue”, señaló.

El triste relato de la profesional —que dio vueltas al mundo— motivó a un grupo de militantes del partido demócrata de la zona 6 de Milán, a liderar una iniciativa para que aquellas personas mayores, que se encuentran aisladas, tengan al menos la posibilidad de despedirse de sus seres queridos.

De esa manera, compraron una veintena de tabletas, que luego repartieron en el Hospital San Carlo y que permiten hacer video llamadas.

A la iniciativa se le denominó “el derecho a decir adiós”.